Galletas sarracenas de algarroba

Últimamente me divierte experimentar con nuevos ingredientes especialmente en la repostería, mi pasión desde que empecé con la cocina natural…
Compré la lecitina de soja porque tenía muchas ganas de probar su uso en la cocina.
La lecitina de soja es un emulsionante natural, muy versátil y económico. Gracias a sus características se utiliza para preparar panes y croissants, ya que aumenta el volumen, y lo haces más crujientes y esponjosos.
Una de sus propiedades más saludables está relacionada con la eliminación
del colesterol y de los triglicéridos, además de que ayuda a mejorar la memoria y la capacidad cognitiva.

Estas galletas son ideales para todas las personas que no pueden comer gluten, azúcar y lácteos o que quieren mantenerse en forma, sin perder el placer de disfrutar de algo dulce. Por esto he utilizado la harina de trigo sarraceno, carente de gluten,  que confiere un sabor de nuez tostadas, que combina muy bien con el aroma de la harina de algarrobo.
Esta última se utiliza en la alimentación natural como sustituta del cacao y también por sus propiedades espesantes, además de ser rica en calcio.

En fin el resultado son unas galletas que además de ser sanas son también nutritivas y muy golosas… ideales para la merienda de los niños en etapa de crecimiento, para personas preocupadas por mantener la línea, o con intolerancias alimenticias.

Aquí está la receta… espero vuestros comentarios

Procedimiento:
Diluir la lecitina de soja en la leche vegetal y dejar derretir mientras se preparan los otros ingredientes.
Mezclar la harina de trigo sarraceno con la de algarrobo y la de almendras con una pizca de sal, el bicarbonato.
Batir en el mixer la lecitina con la leche, incorporar el aceite y la melaza, y añadir la mezcla obtenida con las harinas.
En una bandeja de horno, con papel vegetal, distribuir unas cucharadas de la mezcla y hornear a 160º unos 20 minutos.
Sacar del horno y dejar enfriar.

En mi opinión resultan mas sabrosos el día siguiente.
Aconsejo de no guardarlos tapados en un tapper porque se hacen blandos, es mejor dejar al aire en una cesta  y taparlos simplemente con un trapito de algodón.